Friday, June 30, 2006
La furia por la boca muere
Wednesday, June 28, 2006
Apache tiraonda

El dueño de la dentadura del mundial (junto con ronaldinho) tiró ayer algunos conceptos básicos pero muy optimistas. Levante la mano el que no se relajó un poquito después de escuchar la conferencia de prensa. A mí por lo menos, se me infló un poco el pecho. Salgan a divertirse muchachos, que el viernes pueden armar un velorio en alemania.
Saturday, June 17, 2006
Wednesday, June 14, 2006
Tuesday, June 06, 2006
El número de la bestia
Se supone que hoy es el día. Algo así como un apocalipsis. El día 06 del mes 06 del año 06. Todo encaja. La mayoría de las supersticiones me causan mucha gracia, pero las recuerdo a todas. Sería, como describirlo, el miedo con gusto, o el gusto al miedo, una especie de mixed emotion que, por ser un tanto masoquista, no me deja de resultar atractiva. En fin, un recurso autodefensivo que condensa mi visión más negativa de la vida con la inevitable necesidad de reírme siempre de todo.Todos tenemos nuestros propios demonios, por ahí dando vueltas, o dentro mismo nuestro, ocultos, hasta que un día se activan todos juntos y a la mierda. Hace un rato me llegó un mail de un amigo, una cadena a toda la galera, que nos decía que hoy era un día muy heavy, único en mil años, que nos portemos bien, que tratemos de no hacer cagadas, especialmente hoy. Nunca se sabe. Yo no creo en las brujas, pero que las hay las hay.
Mi anticristo personal, mi heredada mala fortuna, se adelantó un día. Sí, me llegó ayer, el 05 del 06 del 06. Me agarró desprevenido. Ayer lo asaltaron a mi viejo, lo cagaron a palos pobre rubio. Podría haber terminado peor, es cierto. Para colmo, era el cumpleaños de la petisa y no pude dedicarle el día como se merecía. Ojalá pueda compensarla y devolverle un cumpleaños que debió haber sido feliz.
Hay momentos en que me gustaría apretar un botón, volar la ciudad de la furia por el aire y aparecer en una isla desierta, escribiendo en la arena con el dedo. Pero yo no soy ningún anticristo. Soy, sencillamente, superloyds, un superhéroe venido a menos.
Friday, June 02, 2006
Solos con ellas
"Entonces pensó en otras chicas. Primero empezó a retroceder en el tiempo hasta verse menos poca cosa, hasta verse con otras chicas casi como un héroe, con otras con las cuales no había durado ni un suspiro y por eso parecía tan invulnerablemente joven. Pensó en cada una de sus novias: las que no llegó a besar, las que besó pero no llegó a enamorar del todo, las que le permitieron todo pero no le gustaban tanto. Le parecieron pocas. Entonces pensó en aquellas con las que pudo serle infiel a ella y no le fue. Pero no tenía la absoluta seguridad de que hubieran estado realmente dispuestas. Así que pasó a las amigas de sus amigos. Empezaron a desfilar por su cabeza escenas fugaces en cocinas y pasillos, silencios levemente incómodos y cargados de sentido, miradas furtivas, torpes, intensas. Todas las escenas venían con ruido de fondo: carcajadas, música, vasos y botellas tintineando, voces que tapaban otras voces.
Cuando iba a pasar a las amigas de ella se quedó sin fuerzas. Volvió a odiarla por haberle quitado la ferocidad, por haber acelerado el paso del tiempo. Pensó en cómo creía que iba a ser a los veintiséis cuando tenía veinte. No; ése no era el problema. La casa. Eso sí. Se alivió de que hubiera espacio suficiente para que pudieran no verse o ignorarse en ese momento, y se volvió a amargar cuando pensó que uno de los dos iba a quedarse con la casa. Que uno de los dos tendría que irse (él, le daba odio que fuese él). Que terminarían por venderla. En la oscuridad total sintió que conocía esa casa de memoria: podía ir y venir a oscuras sin chocarse con los muebles, acertando a tientas el lugar justo del picaporte, de la manija del cajón, de la perilla de la luz. Qué importaba que ella hubiese elegido los muebles y el color de las paredes. Él trataba a la casa como a un ser vivo; él caminaba de noche por los cuartos y conocía los más mínimos murmullos y crujidos de cada ambiente; él hablaba con la casa cuando tenía insomnio.
Entonces pensó en todas las cosas que no había podido hacer desde que estaba con ella. No hubo enumeración, las pensó en abstracto, como un todo que le faltaba entero y absolutamente, como una sola cosa indefinible. Ella seguramente no se daba cuenta de eso, tampoco. Ella ni siquiera se atrevía a pensar cosas y no hacerlas. Ella tenía más miedo, aunque el domesticado fuese él. Se sintió más generoso, más vulnerable, más herido y heroico que ella. En realidad, se empezaba a sentir como un estúpido.
No. Estúpido no: solo. Solo como una pizza bajo la lluvia. Eso era robado: Lou, o Dylan, o Cohen, o algún otro. A oscuras uno está más solo, pensó, y eso sí que era de él. Así que siguió pensando: a oscuras de verdad, cuando hay apagón, cuando no existe la posibilidad de zafar, de prender una luz o la televisión, de poner un disco, de hojear una revista, de abrir la heladera, ni nada. A oscuras, en una casa a oscuras, en un barrio a oscuras. Como ahora.
Afuera no se oía ni siquiera el caos del tránsito sin semáforos. Nada. Se asomó por la ventana. Cerró los ojos, volvió a abrirlos. Era igual. Entonces empezó a oír algo: un rumor. El rumor del pensamiento de todos los que estaban pensando lo mismo que él. Como si, en la oscuridad, los edificios se convirtieran en una colmena cerebral hiperactiva. De cada ventana abierta salía el mismo rumor, que espesaba más la noche húmeda y silenciosa. Eso era la soledad. Eso era lo que estaban pensando todos los que estaban pensando lo mismo que él en ese momento. Que sus novias o mujeres no entendían un carajo de nada; que las chicas ajenas o solas quizá sí entendieran y seguramente estarían encantadas de tener a su lado tipos así, de poder elegir...
Retrocedió dos pasos y miró hacia la ventana. Pero ahí se quedó, clavado al piso. La bañadera estaba llena de agua, y en el agua estaba ella. Desnuda, con los ojos cerrados, la frente perlada de humedad y el pelo empapado echado hacia atrás, sobresaliendo del borde, suspendido en el aire y goteando.
Pensó: está mojando el piso. Pensó: está muerta. Pero el agua se movía casi imperceptiblemente, al ritmo de la respiración de ella. Miró un rato largo las tetas que subían y bajaban apenas en el agua. Pensó: está dormida, no le importa que vuelva la luz, ni siquiera se dio cuenta de que estuvimos a oscuras, porque ella no piensa, no se plantea nada, nunca va más allá de ella misma. Pensó: ya no la quiero. Pensó: y ella, ¿me querrá?
Retrocedió dos pasos más, agarró uno de los cepillos de dientes, siguió retrocediendo hasta salir del baño y se lo tiró desde ahí. Ella se despertó en el acto. Chapoteó ridículamente, estiró las piernas bajo el agua y, echando la cabeza más para atrás y un poco al costado, dijo, demasiado fuerte, como si fuese necesario que la oyeran en toda la casa:
-Miguel, ¿volvió la luz?
Él se quedó en donde estaba, aguantando la respiración. Ella volvió a llamarlo, pero esta vez dijo Miguelito. Él pensó: puta de mierda. Pensó: debería matarla en este momento. Después prendió la luz del pasillo y quedó con las manos apoyadas en el marco de la puerta del baño."
(Fragmentos del cuento "El karma de ciertas chicas" arbitrariamente escogidos por superloyds. El cuento forma parte del libro "Nadar de noche", de Juan Forn, año 1991, reeditado por Alfaguara en el año 2002)
Cuando iba a pasar a las amigas de ella se quedó sin fuerzas. Volvió a odiarla por haberle quitado la ferocidad, por haber acelerado el paso del tiempo. Pensó en cómo creía que iba a ser a los veintiséis cuando tenía veinte. No; ése no era el problema. La casa. Eso sí. Se alivió de que hubiera espacio suficiente para que pudieran no verse o ignorarse en ese momento, y se volvió a amargar cuando pensó que uno de los dos iba a quedarse con la casa. Que uno de los dos tendría que irse (él, le daba odio que fuese él). Que terminarían por venderla. En la oscuridad total sintió que conocía esa casa de memoria: podía ir y venir a oscuras sin chocarse con los muebles, acertando a tientas el lugar justo del picaporte, de la manija del cajón, de la perilla de la luz. Qué importaba que ella hubiese elegido los muebles y el color de las paredes. Él trataba a la casa como a un ser vivo; él caminaba de noche por los cuartos y conocía los más mínimos murmullos y crujidos de cada ambiente; él hablaba con la casa cuando tenía insomnio.
Entonces pensó en todas las cosas que no había podido hacer desde que estaba con ella. No hubo enumeración, las pensó en abstracto, como un todo que le faltaba entero y absolutamente, como una sola cosa indefinible. Ella seguramente no se daba cuenta de eso, tampoco. Ella ni siquiera se atrevía a pensar cosas y no hacerlas. Ella tenía más miedo, aunque el domesticado fuese él. Se sintió más generoso, más vulnerable, más herido y heroico que ella. En realidad, se empezaba a sentir como un estúpido.
No. Estúpido no: solo. Solo como una pizza bajo la lluvia. Eso era robado: Lou, o Dylan, o Cohen, o algún otro. A oscuras uno está más solo, pensó, y eso sí que era de él. Así que siguió pensando: a oscuras de verdad, cuando hay apagón, cuando no existe la posibilidad de zafar, de prender una luz o la televisión, de poner un disco, de hojear una revista, de abrir la heladera, ni nada. A oscuras, en una casa a oscuras, en un barrio a oscuras. Como ahora.
Afuera no se oía ni siquiera el caos del tránsito sin semáforos. Nada. Se asomó por la ventana. Cerró los ojos, volvió a abrirlos. Era igual. Entonces empezó a oír algo: un rumor. El rumor del pensamiento de todos los que estaban pensando lo mismo que él. Como si, en la oscuridad, los edificios se convirtieran en una colmena cerebral hiperactiva. De cada ventana abierta salía el mismo rumor, que espesaba más la noche húmeda y silenciosa. Eso era la soledad. Eso era lo que estaban pensando todos los que estaban pensando lo mismo que él en ese momento. Que sus novias o mujeres no entendían un carajo de nada; que las chicas ajenas o solas quizá sí entendieran y seguramente estarían encantadas de tener a su lado tipos así, de poder elegir...
Retrocedió dos pasos y miró hacia la ventana. Pero ahí se quedó, clavado al piso. La bañadera estaba llena de agua, y en el agua estaba ella. Desnuda, con los ojos cerrados, la frente perlada de humedad y el pelo empapado echado hacia atrás, sobresaliendo del borde, suspendido en el aire y goteando.
Pensó: está mojando el piso. Pensó: está muerta. Pero el agua se movía casi imperceptiblemente, al ritmo de la respiración de ella. Miró un rato largo las tetas que subían y bajaban apenas en el agua. Pensó: está dormida, no le importa que vuelva la luz, ni siquiera se dio cuenta de que estuvimos a oscuras, porque ella no piensa, no se plantea nada, nunca va más allá de ella misma. Pensó: ya no la quiero. Pensó: y ella, ¿me querrá?
Retrocedió dos pasos más, agarró uno de los cepillos de dientes, siguió retrocediendo hasta salir del baño y se lo tiró desde ahí. Ella se despertó en el acto. Chapoteó ridículamente, estiró las piernas bajo el agua y, echando la cabeza más para atrás y un poco al costado, dijo, demasiado fuerte, como si fuese necesario que la oyeran en toda la casa:
-Miguel, ¿volvió la luz?
Él se quedó en donde estaba, aguantando la respiración. Ella volvió a llamarlo, pero esta vez dijo Miguelito. Él pensó: puta de mierda. Pensó: debería matarla en este momento. Después prendió la luz del pasillo y quedó con las manos apoyadas en el marco de la puerta del baño."
(Fragmentos del cuento "El karma de ciertas chicas" arbitrariamente escogidos por superloyds. El cuento forma parte del libro "Nadar de noche", de Juan Forn, año 1991, reeditado por Alfaguara en el año 2002)
¿Quiéee e en se ha tomado todo el vino o o o o o?

Hasta aquí veníamos: buenos aires 11, córdoba 12, casa 13, piso 14. El domingo partimos apilados en el auto de pedro (que raspaba abajo en cada lomo de burro) rumbo a las sierras. Funes hizo malabares y logró conservar sano y salvo el lemon pie que aportó juana para el postre. Una vez más, terra nos deleitó con un asado exquisito, mientras mairal hacía de mecánico (mucho antes de la foto) tirado (boca arriba esta vez) bajo el auto, atando el caño de escape con alambre, con la invaluable ayuda de su copiloto absoluto. Falco se robó todas las miradas con un sorprendente número de encantador de gallinas y el gran lamberti nos brindó la primicia del nombre de su futuro blog: www.cagarconcampera.blogspot.com. Cada pormenor de la beoda y humeante jornada fue retratado por cuqui la paparazzi: pasen y vean si no. Bajoneados, cuchareamos el lemon pie, inventamos palabras para llenar un crucigrama y aplaudimos a rabiar a la estrella de la tarde: un perro negro con un carisma y un dominio del escenario dignos del actor's studio, que improvisó durante una hora entre las sobras de la parrillada. ¡Qué actor! Hace mucho que no me reía tanto. Después, un sorteo no apto para cardíacos me condenó a lavar los platos de todo el mundo. Cuando pudimos reanimar a mairal encaramos la retirada. El viaje de vuelta (un viaje en todo sentido) cuajó perfecto con la banda de sonido a cargo de marley y sus wailers. De nuevo en el piso 14 (adonde siempre termina todo) me di cuenta de que no era tan fácil como yo creía conseguir un pasaje de regreso a buenos aires para esa misma noche y, por ende, probablemente me rajarían de la sastrería. Corrí a la terminal y encontré uno de pedo. Entonces sí: alivio, primos, sandwich de molleja completa (una bomba) y partida. A bordo del urquiza, después de haber pasado un fin de semana memorable, en familia, entre viejos y nuevos amigos, me dormí como un bebé, con una enorme sonrisa en los labios.
Thursday, June 01, 2006
Tercer tiempo
Después del fútbol, dicen que terra fue retratado con la canasta llena de asado saliendo de un mercadito (yo no lo vi). Volvimos al piso 14, que por supuesto también tiene terraza con parrilla y el cocinero salvaje justificó su seudónimo entre brasas y carnes rojas. Un deleite. Mientras todos dormían la siesta partí con mis primos a villa allende, a ver el terreno donde algún día harán su casa. Después, café con torta en un barcito por ahí y mucha charla. A la noche, conocimos casa 13, un espacio de arte que tienen los amigos cordobeses para juntarse a crear, difundir, colgarse, y hacer lo que sea que tengan ganas. Buen lugar, buena energía. Tal vez deberíamos tener algo del estilo acá en la ciudad de la furia, el año pasado hasta lo pensamos pero después quedó en la nada. Las lecturas estuvieron muy concurridas. Descollaron mairal y ramón paz, cerrando uno cada sesión. Funes hizo una especie de improvisación, gesticulando, subiendo y bajando la voz (lo único, le falló el dj). Terra encaró algo muy interesante desde su obsesión por los blogs e internet. Maxi y yo no leímos. De los locales, juana, falco, lamberti, godoy, entre otros. Muy interesante, me gustó, sobre todo lo que leyó el último. Siguieron pizzas y cervezas en un bolichón y de vuelta al piso 14, a beber cuba libre y mirar un dvd irrepetible que nos voló la nuca. Me quedó la impresión de que todo lo que pasa en córdoba, de una forma u otra, termina en el piso 14.
Wednesday, May 31, 2006
Héroes igual

Mal pronóstico
La noche anterior nos dieron mucho vino que traían ya descorchado de la cocina (recordar el bidón de branca en el mundial 90) y mucho duby, hay que decirlo. El pobre mairal nunca pudo reponerse de sus once horas de viaje, de hecho no pudo pegar un ojo, se quedó toda la noche soñando despierto con sabrina love mientras escuchaba los sinfónicos ronquidos de funes. Además, falco les metió un gato (felino, animal, valga la aclaración) en la habitación, sospechando quizás la alergia que le provoca a pedro este tipo de criaturas domésticas. Terra y maxi habían bajado del colectivo procedente de buenos aires tan sólo tres horas antes y precalentaban como zombies, tratando de no pensar en lo inhumano que era jugar un partido en esas condiciones. Tal vez con conocimiento de este detalle los locales reprogramaron un cotejo que estaba previsto en horas de la tarde, para las 11 de la mañana. A eso hay que sumarle que además de estar extenuados, éramos justo y apenas cinco jugadores, sin recambio alguno, a diferencia de nuestros rivales que, una vez rodando el balón, se darían el lujo de entrar y salir, descansar, tomar agua a un costado, cambiar la mitad del equipo, sacar fotos, etc. Por si esto fuera poco, la cancha era de tierra, superficie casi inhallable en nuestra ciudad. Desconozco a esta altura si ordenaron regarla un rato antes o no, pero sí puedo decir que la superficie escogida nos hizo acordar a los visitantes la vieja táctica de los equipos de copa davis, o por qué no la altura de la paz y otras ciudades en las eliminatorias latinoamericanas. En fin, todo hacía presagiar una abultada diferencia en el tanteador a favor de los locales. Salimos, igualmente, a la cancha, con la energía en baja pero el orgullo en alto.
Heroica performance
El partido se mantuvo empatado la mayor parte del tiempo. Con funes sacando todo lo que le tiraban, quien suscribe aguantando en el fondo, terranova yendo y viniendo, maxi lidiando con frescos defensores que se turnaban para golpearlo y mairal empujándola a la red (a pesar de que su humildad no le permita atribuirse los goles), con la única fuerza de nuestro amor propio (en un momento tuve que rogarle a terra que inventara un entretiempo porque estábamos a punto de morir -literalmente- por la camiseta), nos encaminamos hacia una hazaña épica. De no haber sido por el enorme lamberti, custodio infranqueable del arco rival, que se encargó de ahogar numerosos gritos de gol porteños, la historia hubiera sido otra. Así y todo, faltando minutos, tal vez segundos, para el final del encuentro, ganábamos por diferencia de un gol. Y, en realidad, debió haber terminado ahí. Pero, confiados en sus innegables dotes de anfitrión, cedimos el conteo del tiempo a desfalco y eso hizo torcer la historia, alejándonos de una gloria merecida. El descuento se estiró y se estiró, como un chicle jirafa. Hasta que una jugada por demás dudosa (habría que verla por televisión), resuelta, obvio es decirlo, en favor de los locales, les valió el empate y, para nosotros, fue el principio del fin. Porque cuando ya todos firmábamos la igualdad, nuestro gran funes, que hasta ese entonces había completado una infalible faena, cometió el único error de la mañana (así es el fútbol) y la pelota ingresó por última vez en nuestro arco, a la vez que el parcial cronometrista anunciaba el final del partido dando rienda suelta a la algarabía cordobesa. Resultado final: 12-11 para los locales. Sabemos que la fría estadística es la que quedará en la historia, pero sabemos también que no fue justo, que dejamos todo y merecimos más, que hicimos bien en irnos con el cuerpo deshecho pero la frente alta. Y sobre todo, sabemos, que habrá revancha en el oupen gayo.
Tuesday, May 30, 2006
Vagando por las sierras
El jueves a la noche me fui a córdoba, a un encuentro interprovincial de fútbol y literatura. Llegué a retiro a las 10 de la noche y media hora más tarde partí a bordo de "el práctico". Asientos espectaculares, refrigerio, una película horrible que se tildaba todo el tiempo, nadar de noche. Al rato me dormí y me desperté casi llegando. Un placer. Bajé en la terminal a las 7.20 de la mañana, me clavé un café con medialunas y tomé un taxi hasta lo de prima daisy. Como ella entra muy temprano al laburo, no estaba, pero sí me esperaba fer, su legítimo esposo desde marzo. Un fenómeno, me mostró mi cuarto, me dio un juego de llaves, me ofreció desayunar de vuelta y cuando se fue a laburar me tiró en red hot chili panchos (googleen loco), la panchería que regentea mi primo césar. Me caté un super super pancho con todos los condimentos, tipo 9.30 de la mañana, de lujo. Conversamos y después me recomendó algún lugar para pasar el resto del día que estaba espectacular. Volví a la terminal y me trepé a otro bondi que me llevó hasta anisacate, un pueblo que queda para el lado de alta gracia. Me bajé en un puente sobre un río lleno de piedras y me puse a caminar por las calles de tierra, hasta llegar a una playita de arena. Me tiré un rato a descansar al solcito, leí un poco y me quedé dormido. Cuando me desperté, seguí la caminata hasta la bolsa, me senté en un barcito al borde de la ruta y me salió un cuento de punta a punta, así, de un tirón. Como no tenía papel usé el libro de forn, la contracara de las hojas con los títulos, que viene en blanco. Buenísimo, hacía rato que no escribía un cuento entero. A la noche hubo comida de primos, en lo de la sole (mi prima más grande) y roger, con todos mis sobrinitos por ahí dando vueltas. Picada, cerveza, locro, vino, helado y coca cola, una fiesta de sabores. Después, fer y prima daisy me dejaron en lo de falco, el gran anfitrión cordobés. Subí a un piso 14 de la gran puta, con jacuzzi y todo y me encontré con funes y mairal, que habían viajado once horas desde buenos aires. Los locos se perdieron en la ruta y tardaron más que pier nodoyuna. Ahí conocí también a los locales godoy y lamberti, dos personajes extraordinarios que nos harían reir sin parar los dos días siguientes. Entre vinos y duby se hizo tarde. Volví a casa de mis primos, fumé un pucho y me fui a dormir. Al día siguiente era el partido, a las 11 de la mañana y había que recuperar.
Wednesday, May 24, 2006
La poesía extravagante
-¿Qué es lo más extravagante que hizo?
-Escribir poesía, me da mucha vergüenza. Es la única literatura que está fuera de comercio. Acá estoy haciendo la promoción de un libro. Los empresarios de la editorial me pagan el viaje y me traen para que haga promoción. Y la poesía todavía es pura. Los únicos que la compran son los propios poetas.
(de la entrevista al artista chileno alejandro jodorowsky, publicada en el suplemento de cultura de Perfil del domingo 14 de mayo de 2006)
-Escribir poesía, me da mucha vergüenza. Es la única literatura que está fuera de comercio. Acá estoy haciendo la promoción de un libro. Los empresarios de la editorial me pagan el viaje y me traen para que haga promoción. Y la poesía todavía es pura. Los únicos que la compran son los propios poetas.
(de la entrevista al artista chileno alejandro jodorowsky, publicada en el suplemento de cultura de Perfil del domingo 14 de mayo de 2006)
Tuesday, May 23, 2006
Palabra de gaita por elección
Este blog adelantó la primicia exclusiva ya en diciembre del año pasado. Este muchacho, por más premios gardel que le den, se siente más madridista que el santiago bernabeu. Si no, fíjense lo que dijo ahora:
"Yo creo que la final será entre la Argentina y España y que gana España"
Todo bien andrés, metele con la música a fondo, te felicito por la cardinali, pero un tipo que era de independiente y de grande se hizo hincha de boca por maradona, y que ahora en una rueda de prensa en madrid tira tal pronóstico, es un hincha de la demagogia nomás, qué me va a venir a hablar de fútbol.
"Yo creo que la final será entre la Argentina y España y que gana España"
Todo bien andrés, metele con la música a fondo, te felicito por la cardinali, pero un tipo que era de independiente y de grande se hizo hincha de boca por maradona, y que ahora en una rueda de prensa en madrid tira tal pronóstico, es un hincha de la demagogia nomás, qué me va a venir a hablar de fútbol.
Saturday, May 20, 2006
Palabra de gaita II
-¿Le asigna un papel redentor al arte?
-No: el arte es una solución. El arte es el signo de la cultura y la cultura es lo que da consuelo frente a la certeza del caos y a la contundencia del horror que viene ocurriendo desde hace muchísimo tiempo. Es lo que te permite entender que eso forma parte de nuestra naturaleza. Hablo del horror interior y exterior. No hay modo de evitarlo ni de impedirlo. Ante ello, la cultura es un analgésico, no un anestésico. La cultura es lo que da serenidad frente al desastre.
-Si, como usted dice, somos producto de reglas ocultas y el mundo es un cúmulo de paradojas y convergencias, ¿qué hay, entonces, del libre albedrío?
-Es lo que yo llamo la carrera del prisionero. El ser humano está de rodillas, como un prisionero ante su verdugo. El universo nos tiene puesta una pistola en la sien y al final siempre aprieta el gatillo. Puede apretarlo con un tsunami, con el atentado a las Torres Gemelas, con el sida, con la vejez. La diferencia está en que hay seres humanos que se quedan de rodillas esperando el fin con resignación, o que buscan congraciarse con el verdugo. Y hay otros, los menos, que intentan echar a correr. Intentan ser libres y vivir durante 15 metros. Es muy poco, porque el tiro al final llega igual. Pero durante esos 15 metros que corre, el ser humano es libre. Esos 15 metros se llaman amor, amistad, dignidad, decencia, caridad, honradez, coraje, compasión, solidaridad. En esos 15 metros, aparentemente muy cortos, el ser humano puede hacer muchas cosas importantes. Toda la diferencia entre los hombres, para mí, reside en cómo corre o no corre esos 15 metros. Eso es el libre albedrío posible dentro de las reglas generales de un cosmos que no tiene sentimientos.
-¿Por qué dice que el cosmos nos tiene con una pistola en la cabeza?
-Porque nacemos y morimos. Hay un largo proceso cultural de Occidente que nos ha hecho creer que somos especiales, que somos absolutamente diferentes del resto de los seres vivos. Y no es así. Yo he visto muchos hombres muertos en las guerras. Y puedo asegurarte que olemos igual y nos rodean las mismas moscas, la misma podredumbre. El ser humano es un animal con inteligencia superior, pero también con más crueldad y sometido a todas las vilezas, decadencias, enfermedades, miserias y limitaciones de los seres vivos. Somos peones de un ajedrez enorme.
(de la entrevista a arturo pérez-reverte publicada en la nación, el miércoles 17 de mayo de 2006)
-No: el arte es una solución. El arte es el signo de la cultura y la cultura es lo que da consuelo frente a la certeza del caos y a la contundencia del horror que viene ocurriendo desde hace muchísimo tiempo. Es lo que te permite entender que eso forma parte de nuestra naturaleza. Hablo del horror interior y exterior. No hay modo de evitarlo ni de impedirlo. Ante ello, la cultura es un analgésico, no un anestésico. La cultura es lo que da serenidad frente al desastre.
-Si, como usted dice, somos producto de reglas ocultas y el mundo es un cúmulo de paradojas y convergencias, ¿qué hay, entonces, del libre albedrío?
-Es lo que yo llamo la carrera del prisionero. El ser humano está de rodillas, como un prisionero ante su verdugo. El universo nos tiene puesta una pistola en la sien y al final siempre aprieta el gatillo. Puede apretarlo con un tsunami, con el atentado a las Torres Gemelas, con el sida, con la vejez. La diferencia está en que hay seres humanos que se quedan de rodillas esperando el fin con resignación, o que buscan congraciarse con el verdugo. Y hay otros, los menos, que intentan echar a correr. Intentan ser libres y vivir durante 15 metros. Es muy poco, porque el tiro al final llega igual. Pero durante esos 15 metros que corre, el ser humano es libre. Esos 15 metros se llaman amor, amistad, dignidad, decencia, caridad, honradez, coraje, compasión, solidaridad. En esos 15 metros, aparentemente muy cortos, el ser humano puede hacer muchas cosas importantes. Toda la diferencia entre los hombres, para mí, reside en cómo corre o no corre esos 15 metros. Eso es el libre albedrío posible dentro de las reglas generales de un cosmos que no tiene sentimientos.
-¿Por qué dice que el cosmos nos tiene con una pistola en la cabeza?
-Porque nacemos y morimos. Hay un largo proceso cultural de Occidente que nos ha hecho creer que somos especiales, que somos absolutamente diferentes del resto de los seres vivos. Y no es así. Yo he visto muchos hombres muertos en las guerras. Y puedo asegurarte que olemos igual y nos rodean las mismas moscas, la misma podredumbre. El ser humano es un animal con inteligencia superior, pero también con más crueldad y sometido a todas las vilezas, decadencias, enfermedades, miserias y limitaciones de los seres vivos. Somos peones de un ajedrez enorme.
(de la entrevista a arturo pérez-reverte publicada en la nación, el miércoles 17 de mayo de 2006)
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