Thursday, December 22, 2005

cucurto express (parte I)

-¿Reivindica el "plagio"?
-No el robo textual, lo que reivindico es la reescritura, la recreación de los textos. Me gusta decirle robo porque se trabaja sobre una idea ya dicha. Para afanar hay que tener clase, porque ser creador es fácil, lo difícil es agarrar un molde y rediseñarlo. Tenés que tener la habilidad del que lo hizo y la habilidad para transformarlo.
-Pero su literatura se caracteriza por reflejar un mundo como el de la cumbia, que no tenía ni siquiera molde previo.
-Quizá fue escrito anteriormente de otra manera y con otra Buenos Aires. Roberto Arlt tenía mucho de inmigración y ya hablaba del Once, de Rivadavia, de Caballito. Lo que llama la atención es que la cumbia, como registro musical, no fue tratada en la literatura. La cumbia entra como un mundo que veo, pero que deformo.
-¿Cómo trabaja el lenguaje que traen esos nuevos inmigrantes a la ciudad?
Yo siempre traté de tomar palabras de la oralidad, escuchar cómo habla la gente. La palabra ticki me la decía un compañero de supermercado; yo invento pocas cosas, soy un ladrón, claramante (risas). Mi literatura está basada en la oralidad, porque empecé a escribir a partir de lo que escuchaba ("qué lindo esto que dijo", "qué raro escucharlo hablar"), de lo que me contaba la gente que me rodeaba. Y después también de lo que veía, de los colores, de lo que sentía con la cumbia...
-¿Por qué piensa que el mundo de la bailanta genera tantos prejuicios en las clases medias?
-La verdad que no sé, hay un montón de prejuicios en la sociedad, no solamente con la música. Yo estuve buscando departamento para un amigo mío y las inmobiliarias no me abrían la puerta, no me atendían, me hacían seña de que no había departamentos, cuando tenían un montón de cartelitos de alquiler. Piensan que soy un ladrón, por el aspecto. O de noche no me paran los taxis, o las señoras se agarran las carteras cuando me acerco.
-¿Y esos prejuicios los sintió entre los escritores?
-No al principio. Pero ahora siento que me hacen críticas relacionadas con esos prejuicios, si será verdad o mentira lo que escribo, si soy o me hago, siempre está esa duda. No invento lo que pasa en el mundo, yo no traje a las dominicanas a Constitución...


(de la entrevista a washington cucurto publicada en cultura de Página/12, el 9 de noviembre de 2005)